LA METAMORFOSIS EN EL “PRÍNCIPE” (EL JILGUERO).
Autor:
- Texto y Fotos: Francisco Javier Plaza Torija CN: BS42 / Z92
- Poesía: Alfonso Domingo Gil
INTRODUCCIÓN
El policromismo de su plumaje, su melódico canto, la suavidad con la que toma asiento en los espinados cardos, sus graciosos y acrobáticos movimientos, junto con el resultado que se pueda obtener del intento de una nueva hibridación, hacen que el jilguero sea mi fringílido europeo preferido, tanto para su observación en la naturaleza, como para su cría en cautividad.
De los innumerables nombres que se le han dado resaltaría especialmente los dos siguientes:
“Príncipe de los indígenas”; nombre que le dio Don Enrique Gómez Merino en la sucesión de artículos que lleva por nombre (jilgueros en cautividad), por considerarle el "principe" entre los fringílidos de la fauna europea.
“El arco-iris alado”: llamado así por la caprichosa distribución de sus múltiples colores.
Pero ninguna de las cualidades resaltadas anteriormente fue lo que en su día, y aún hoy, más me impactaron en “el príncipe”.
MI PRIMER CONTACTO CON UN CHIVÓN
Necesariamente, debo retroceder tiempo atrás, para explicar el título del artículo, así como mis profundos sentimientos por el jilguero.
Me sigue pareciendo ayer, cuando una soleada mañana de mayo de 1982, decidimos mi padre y yo, pasar la mañana por “Cascorro”, el rastro madrileño por excelencia. Mi propósito, claro estaba, inspeccionar la calle de los pájaros.
A pocos metros del comienzo de dicha calle , un hombre de avanzada edad y experimentado pajarero, gritaba: ¡Chivones!. ¡chivones malagueños!. Tímidamente me acerqué y le pregunté, que a que especie pertenecía semejante pajarillo. Repentinamente el hombre soltó una carcajada y dirigiéndome su fija mirada respondió: Pues jilgueros, jilgueros nuevos chavalín. Finalizó su intervención diciendo:
En octubre, la oruga se convertirá en mariposa.
No podía dar crédito a lo que contemplaba, un pájaro con pico, alas y cola de jilguero, y el resto de su plumaje se completaba con discretos tonos, pardo-avellanados, como si de otra especie se tratase. Incrédulo de mí y sin más dilación, proseguimos nuestra andadura.
Tras divagar por el mercadillo, la imagen del “extraño pájaro” inundó de nuevo mi mente, y con desbordante ilusión, de una carrera, me reuní de nuevo con el vendedor.
-¿Otra vez aquí, chavalín?.
-Sí, quiero un chivón, un chivón macho, por favor.
-Me caíste en gracia, te voy a regalar un precioso machito malagueño de los que tengo ya “alpistados” para mí. Repentinamente, de nuevo, el hombre soltó otra carcajada y repitió:
En octubre, la oruga se convertirá en mariposa.
Una vez en casa acomodé el pájaro junto a un viejo jilguero de los capturados en “el paso”; manso , con espléndidos colores y excelente cantor. Aún yo seguía incrédulo ante la veracidad del futuro acontecimiento. Mi palpable nerviosismo era evidente, por lo que, Domingo, mi padre, decidió explicarme la repetida metáfora.
-¿Te acuerdas hijo, lo que les pasó a los gusanos de seda de la cajita de zapatos? Sí, que tras la metamorfosis pasaron a ser preciosas mariposas. Pues algo similar, le va a suceder al chivón; que en octubre será tan bello como el jilguero que está junto a él.
Cuatro meses estuve sin quitar ojo al pájaro. Perplejo quedé en julio, cuando observé la primera pinta roja en su cara junto con las primeras “salpicaduras” del resto de colores que visten su plumaje, y absolutamente maravillado cuando en octubre el ejemplar finalizó su muda. El “extraño pájaro” pasó a ser un precioso macho de jilguero. Tanto que 24 años después, lo sigo recordando como si fuera ayer.
EL JILGUERO EN LA HISTORIA
A lo largo de los tiempos el jilguero ha sido siempre uno de los pajarillos que más ha llamado la atención al ser humano.
En la edad media se le consideraba un símbolo de resurrección por el amarillo que cruza sus alas, apareciendo en diferentes lienzos para resaltar tal cualidad.

Vivaldi no escapó al encanto de su canto, y decidió hacer interpretar a la flauta soprano el canto de éste entre 1728 y 1729.
También se le ha relacionado con la corona de espinas de Jesucristo, por la semejanza de las espinas con los cardos; incluso una leyenda cuenta que el rojo que cubre su cara se le fijó al tratar éste de liberar a Jesús del tormentoso sufrimiento que le causaba su espinada corona. Entonces, el jilguero se pinchó y la roja sangre que corría por su cara quedó impregnada en ella para siempre.
LA MUDA O METAMORFOSIS EN EL NOVEL
El jilguero novel o “chivón” denominado así por la repetidas notas “chivi-chivi” que mantienen a éste unido con el grupo familiar; presenta un colorido discreto, listado de tonos pardo-avellana, excepto en alas y cola, partes que se presentan ya como en los adultos. Alas negras divididas transversalmente por una ancha barra amarilla, cada una de las rémiges excepto la primera tiene las puntas blancas, la cola negra, presenta en la mayoría de sus plumas unos parches blancos, también llamados habas o blancos.
La finalidad de este discreto atuendo, pasar desapercibido ante los numerosos depredadores que les acechan.
De manera gradual el joven comienza su metamorfosis , lentamente el novel comienza a presentar en su plumaje discretas “salpicaduras” de los nuevos colores, pintas rojas en su cara, negro en el píleo, típica seta blanca en el pecho que baja hasta la cloaca y que contrasta con el marrón avellana que va apareciendo en dorso y flancos, todo esto queda iluminado por el blanco de las mejillas. En estos momentos en algunas regiones los pajareros denominan “pintones” a éstos ejemplares.
Siguiendo en su empeño de terminar de vestirse el pintón sigue cerrando las pinceladas de su plumaje hasta prácticamente llegar a ser como los adultos; completando la nueva vestimenta y, cerrando el rojo de su careta o máscara facial, zona que le cuesta completar, pues es especialmente abundante en plumillas cortas, duras y espesas. Se dice que éstas actúan en el ave como escudo protector contra los afilados pinchos de los cardos.
Cuando el chivón está a punto de completar la muda, pero aún se aprecia alguna calva en su madroño, los pajareros les denominan “caretos”. Pocos días le quedan para pasar a ser el policrómico” príncipe “. El arco-iris alado que surca nuestros cielos.

COMO SURGIÓ LA POESÍA
Compartiendo almuerzo con Alfonso Domingo, neófito “pajaril” o profano en cuanto a la ornitología se refiere, amante del senderismo, la sierra, sus gentes y costumbres, aficionado a la poesía, le comenté el título de artículo en el cual yo estaba sumergido, y teniendo claro por mi parte que él era la persona indicada para tal fin, le propuse dedicarle una poesía al “Príncipe” ; su inmediato fue un NO como respuesta, pues él jamás había compuesto ninguna por encargo.
Sin cesar en mi empeño, decidí explicarle lo que para mí significaba el jilguero (costumbres, alimentación, repercusión en la historia etc…). Todo esto unido a su propia observación de no pocos ejemplares en la naturaleza, Alfonso decidió deleitarme con algo que ni yo, ni creo que los amantes a la ornitología podremos agradecerle lo suficiente.
La siguiente poesía:
El Jilguero. “El Príncipe de los indígenas. El arco iris alado”
Carduelis – Carduelis “El Príncipe”
Princesa del arco-iris
esconde bien tus chivones
pues ese hogar tan mullido
buscan los predadores.
Y un muchacho que ofrece
palacio en jaula de oro,
pues siempre fue un cautivo
del capricho y el antojo
en ella a tus hijos quisiera
por ver si son como orugas de bosque
que, tras la muda, se convierte
en mariposas de colores.
Princesa del arco-iris
a veces tus colores se apagan
cuando altivo posa junto a ti
el príncipe de la acrobacia
¡el rey del equilibrio en las gramíneas!
el infante que del cardo araña
las semillas que germinan en los barbechos
de las pobres tierras de España.
Príncipe del arco-iris
cuando camino por esas tierras
maldigo al pajarero, sus redes y cimbeleras
y cuando oigo vuestro canto
levanto enseguida mi mirada al cielo
buscando el vuelo ondulante
de, quizá, el pájaro mas bello.
¡Príncipe del arco-iris
símbolo de resurrección!
cuando os recuerdo, me acuerdo
de aquel niño que fui yo.
Alfonso Domingo Gil
Arroyo de las Fraguas (Guadalajara)
Septiembre del 2006
EL FUTURO DEL PRÍNCIPE EN ESPAÑA
Deseo que el príncipe siga surcando nuestros cielos siempre, así como también estoy directamente implicado en su cría en cautividad, sin que esto me parezca incompatible.

Espero que un futuro cercano, 20 o 25 años máximo, el jilguero sea ya una especie doméstica, recurriendo a ejemplares silvestres excepcionalmente (intercambio de sangre, nuevas mutaciones…etc.) ; sin por ello renunciar tampoco a apasionantes jornadas de capturas, dando siempre por respuesta la suelta de los ejemplares, puesto que los reclamos estarían ya criados por nosotros en cautividad.
Creo firmemente que esta es la solución para obtener el equilibrio entre silvestristas, moderados entre los que me incluyo y ecologistas; pues los extremismos, al menos en este tema, nunca fueron buenos.
Aprovechando estas modestas líneas, pido a las autoridades y organismos competentes que nos faciliten la tenencia y cría en cautividad de los fringílidos autóctonos.

El futuro del príncipe esta en nuestras manos.
BIBLIOGRAFÍA
- El jilguero. Máximo Natale Leone Giuliano Pidalá.
- El jilguero. Gianni Ravazzi.
- Fauna Ibérica vol VII art. Los fringílidos de la estepa. Félix Rodríguez De la Fuente, Joaquín Araújo. Joaquín Muñoz-Cobo
- Jilgueros en cautividad. Autor: Enrique Gómez Merino (Revista “Pájaros”).
AGRADECIMIENTOS
- A todo el que ha colaborada directa o indirectamente conmigo en este artículo.
- A.M.C.A.E en especial a su junta directiva. Por el desinteresado trabajo que están haciendo para fomentar la cría y selección de exóticos, híbridos, fauna europea etc. En la comunidad de Madrid.
- A todos los miembros y colaboradores de la página web a la que pertenezco www.todofringilidos.com
- A Juan Felipe Sánchez Torija por ayudarme con las fotografías y dejarme su precioso ejemplar de jilguero.
- A Fernando Vázquez Montalbán por abrirme los ojos en el mundo de la ornitología deportiva.